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ALIMENTACION

LOS HÁBITOS ALIMENTICIOS DE LAS AVES


El alimento que consumen las aves debe cumplir ciertos requerimientos nutritivos y energéticos para que se pueda mantener la alta tasa metabólica característica de estos animales. Por lo general las aves consumen alimentos muy ricos en energía y proteínas, como los insectos, las semillas y el néctar. Existen muy pocas aves que comen las partes verdes de las plantas, como hojas y tallos, algunas son las chajás de Sudamérica. Sin embargo, comer plantas requiere de una especialización del aparato digestivo semejante a la que existe en los mamíferos rumiantes, pues se requiere de enzimas especiales para digerir la celulosa de las paredes celulares de los vegetales. Puesto que las aves gastan gran cantidad de energía en desarrollar todas sus actividades, invertir mucho en digerir materia vegetal no resulta eficiente.


La dieta de las aves puede llegar a ser muy variada, dependiendo de la disponibilidad de alimento que haya en las diferentes épocas del año; por ejemplo, las semillas y los frutos solamente se presentan en ciertas épocas del año, por lo que las aves que los consumen comen insectos durante las etapas de escasez. Sin embargo, algunas solamente son capaces de consumir algunos tipos de alimento, y una escasez o ausencia de su recurso puede ocasionar mortalidad excesiva en las poblaciones.

CONSUMIDORES DE CARNE

Una gran cantidad de especies consume carne fresca o en descomposición, y se les llama carnívoras o carroñeras respectivamente. Las aves de presa diurnas y nocturnas, águilas, gavilanes, halcones y búhos, se han especializado en atrapar su alimento con sus fuertes garras. Estas aves tienen pico fuerte y ganchudo, en ocasiones con un diente, que les permite matar a sus presas, romper la piel y los tejidos musculares y extraer su alimento. Algunas veces los nostrilos están cubiertos por una capa de piel delgada llamada cere, la cual también se presenta en los loros y las palomas. Dependiendo de su tamaño, las aves de presa consumen diferentes tipos de animales. El águila arpía de América tropical y el águila monera de las Filipinas, y se alimentan de monos y mamíferos medianos que pueden atrapar gracias a su gran tamaño. Especies más pequeñas consumen roedores y pájaros en gran cantidad, existiendo una especie muy pequeña de halcón que se alimenta casi exclusivamente de los murciélagos, que atrapa cuando salen de sus cuevas, mientras que el pájaro secretario de África consume serpientes y lagartos. Para conseguir sus presas, los búhos se ayudan también de su estupendo sentido del oído y excelente vista nocturna, la cual se ve incrementada por tener los ojos dirigidos al frente.

Algunas características morfológicas como el pico ganchudo y patas fuertes se encuentran también en las pequeñas aves percheras que se alimentan de reptiles y mamíferos pequeños, como los verdugos, que clavan a sus presas en espinas y alambres de púas, formando su despensa, que consumen posteriormente.
El gavilán caracolero de las costas del este de México se alimenta exclusivamente de caracoles de una especie en particular, por lo que su pico es ganchudo y delgado en extremo para poder extraer de las conchas los blandos cuerpos.


Las aves carroñeras, es decir, buitres, cóndores y zopilotes, tienen un pico más débil, pues dado que consumen animales en descomposición los tejidos de la carne son más blandos. También tienen patas menos fuertes, pues por lo general no tienen que atrapar a sus presas; sin embargo se sabe que algunos zopilotes ocasionalmente atrapan insectos o matan animales viejos o enfermos. Se observa además que la mayoría de estos animales presentan la cabeza desnuda, lo que se ha interpretado como una manera de evitar infecciones pues tienen que meter la cabeza a los cadáveres para obtener las vísceras.


Se han desarrollado hábitos carnívoros en especies de grupos que generalmente no lo son. El kea, loro de Nueva Zelanda, ha aprendido a matar ovejas pequeñas o enfermas para consumir los riñones y las glándulas suprarrenales. El kookaburra, enorme martín pescador de Australia, se ha adaptado a alimentarse lejos del agua atrapando reptiles y pequeños mamíferos.

CÓMO OBTENER ALIMENTO EN EL AGUA

Las aves que se alimentan de peces han desarrollado también algunas modificaciones especiales en la estructura de su pico y en su conducta alimenticia. Los pelícanos y cormoranes tienen un gancho en la punta del pico para evitar que el pez se resbale, guardando y transportando los peces atrapados en una bolsa membranosa que tienen en la garganta llamada bolsa guIar, la cual es peculiarmente grande en los pelícanos, o a veces en el estómago. Sus parientes, las anhingas, llamadas patos aguja o pájaros serpiente, poseen un pico muy agudo, con el cual ensartan a sus presas como si fuera un arpón. Las gaviotas, los petreles, los albatros y los págalos también tienen un gancho en el pico, pero carecen de la bolsa gular y transportan su alimento en el pico. Los martines pescadores, garzas, bubias y golondrinas de mar tienen picos rectos, algunas veces aserrados en los bordes, y atrapan a sus presas de un picotazo. Los rayadores tienen el pico muy comprimido y con la mandíbula inferior más larga, esto les sirve para ir rayando el agua y atrapar los peces y crustáceos entre sus mandíbulas.
Para atrapar su alimento, las aves ictiófagas han recurrido a una serie de estrategias. Muchas de ellas, como las gaviotas y los pelícanos, vuelan sobre el agua y de un clavado se sumergen para atrapar a los peces. Algunas otras, como los pelícanos, cormoranes, zambullidores y algunos petreles, nadan en la superficie sumergiéndose de vez en cuando para alimentarse. Otras como las alcas y los pingüinos bucean, a veces a grandes profundidades, persiguiendo los cardúmenes. Los petreles de tormentas o paíños atraen a los peces chapoteando con sus largos dedos sobre la superficie del agua. Sin embargo, algunas aves tratan de evitarse trabajos robando las presas a otras aves, tal es el modo de vida que adoptan durante ciertas épocas del año o bajo ciertas circunstancias las fragatas y los págalos, los cuales esperan a que otras aves, especialmente las bubias o las gaviotas, pesquen para después molestarlas de modo que suelten la presa, que ellos atrapan. Sin embargo, en épocas de abundancia de alimento estas aves, llamadas cleptoparásitas, pueden obtener su alimento por sí mismas.
Muchas aves obtienen sus alimentos en el agua utilizando mecanismos de filtración o búsqueda en el lodo. Las agachonas, los chichicuilotes y las avocetas insertan sus largos y delgados picos en el lodo, los que son muy sensibles y flexibles en la punta, por lo que sus movimientos rápidos les permiten atrapar fácilinente los invertebrados del cieno.
Los flamencos poseen uno de los sistemas de alimentación más complejos que se conocen en las aves. Tienen unas estructuras laminares en los bordes del pico llamadas lamelas, las cuales utilizan para filtrar el agua y que los microorganismos queden atrapados en ellas, de igual manera que lo hacen las grandes ballenas. Estas aves filtradoras suelen mover su pico en el agua, succionándola gracias a su gran lengua, y mediante la presión de ésta desechan la arena y piedras y sólo se retiene en las lamelas el alimento. Este sistema de filtración, pero de manera más sencilla, es el utilizado por varios patos, gansos y espátulas. Los ostreros son aves costeras que se alimentan introduciendo sus aplanados picos en las ostras, extrayendo el animal de la concha.

 

LA IMPORTANCIA DE LOS INSECTOS

La gran mayoría de las aves se alimenta de insectos, que buscan y atrapan de diversas maneras. Los insectos son muy abundantes la mayor parte del año y en todos los ambientes, son fuente importante de nutrientes, ricos en proteínas y carbohidratos. Las aves disponen de gran variedad de formas para cazar los insectos.
Los pájaros carpinteros tienen el pico recto y fuerte, que funciona a manera de un cincel. Con fuertes golpes de la cabeza, perforan los troncos, extrayendo las larvas e insectos que atrapan ayudados por sus largas lenguas protráctiles, las cuales tienen en la punta espinas para retener su alimento antes de tragarlo.

Los trepatroncos y trepadorcitos atrapan los insectos introduciendo su pico en las cavidades y arrugas de la corteza de los árboles, por eso su pico es largo, delgado y a veces curvado, para poder buscar alimento en las grietas más profundas. Otros pájaros, como los horneros, los chipes, los vireos y los carboneros, recolectan los insectos posados en las hojas y ramas, por lo que su pico es corto y puntiagudo, pues toman los insectos a muy corta distancia. Gran cantidad de pájaros hormigueros sudamericanos se han especializado en comer los insectos que son asustados por las largas filas de hormigas soldado, de modo que sus movimientos locales se producen siguiendo estas formaciones. Por el contrario, zorzales, gorriones saltones y primaveras rascan el piso y levantan la hojarasca en busca de los insectos del suelo.

 
Vencejos, golondrinas y chotacabras se alimentan de insectos que atrapan mientras vuelan a gran velocidad con la boca abierta, a esto se debe que sus picos sean muy cortos, generalmente rodeados de largas vibrisas o bigotes, y la boca muy grande, conformando una especie de red que les permite atrapar insectos. Además, algunas especies cuentan con huesos agrandados en el paladar, lo que les protege de los golpes que dan algunos insectos muy duros como los escarabajos. De manera similar, las aves que atrapan insectos mientras revolotean, como los papamoscas, tienen picos anchos rodeados de vibrisas. Estas aves generalmente se encuentran posadas en una percha, realizando vuelos esporádicos para atrapar los insectos una vez que los detectan. Jacamares, aguantapiedras y todios atrapan los insectos que se encuentran cerca de su percha, ayudados por sus largos picos, aunque a veces realizan ciertos revoloteos cortos.

LAS QUE SE ALIMENTAN DE FRUTOS Y SEMILLAS


Se les llama aves frugívoras a aquellas que se alimentan de frutos suaves y de sus semillas, que son recolectados en los árboles o en el suelo y tragados enteros, o destruidos en el pico antes de ingerirlos. Como los frutos son generalmente suaves y se presentan solamente en determinadas épocas del año, no existen adaptaciones morfológicas específicas para este modo de vida, pues generalmente las aves que los consumen se alimentan también de insectos. El único ejemplo de ave que se alimenta exclusivamente de frutos a lo largo de todo su ciclo de vida es el guácharo, extraña ave nocturna sudamericana que come los cocos de aceite de una especie de palma.
La frugivoría se presenta en gran variedad de grupos, siendo especialmente importante entre las palomas, los crácidos, los tucanes y los trogones. Éstos, por lo general, tienen pico corto, plano y ancho, y algunos dientes en los bordes que les permiten cortar los frutos, manipularlos y destruirlos parcialmente en el pico. Las palomas suelen recoger los frutos del suelo, tragándolos enteros, mientras que los tucanes y las cotingas suelen recolectarlos mientras están posados en las ramas. Las tanagras generalmente recolectan los frutos mientras revolotean, lo que hacen también algunas especies de papamoscas frugívoros. Se piensa que los tucanes tienen el enorme pico que los caracteriza para alcanzar los frutos lejanos, sin embargo es posible que también sea una adaptación que les permite alimentarse de los pollos que se encuentran en nidos escondidos en cavidades o en ramas muy delgadas que no soportarían su peso.

Las aves granívoras, a diferencia de las frugívoras estrictas, se alimentan de semillas, las cuales tienen cubiertas muy duras, por lo que el grado de especialización de estas aves es mayor. Los gorriones y sus parientes tienen el pico cónico y corto, con los bordes filosos donde sostienen la semilla, lo que les permite destruir la cubierta con rápidos movimientos laterales de la mandíbula inferior. Las palomas solamente recolectan semillas y bellotas y las tragan enteras, por lo que gran parte de la digestión del alimento se realiza en la molleja que se encuentra llena de piedras. Un grado extremo de especialización lo presentan los piquituertos; éstos tienen el pico cruzado, forma ideal para extraer las semillas de las duras piñas de los pinos. Se conocen formas granívoras en varios grupos de gorriones del Viejo y Nuevo Mundo, en las gallináceas y algunas especies de patos. En épocas de escasez de alimento, las jacanas y algunas aves de presa pequeñas llegan a consumir semillas.

PICAFLORES Y OTRAS AVES NECTARÍVORAS

Los colibríes y las calandrias de América, así como los pájaros mieleros africanos, están adaptados para alimentarse primordialmente del néctar de las flores. Éste es una fuente de aliniento rico en energía que, sin embargo, se presenta muchas veces de manera estacional, por lo que necesitan complementar sus dietas con otro tipo de alimento como artrópodos y semillas.

Por lo general, las aves nectarívoras se alimentan introduciendo su pico largo y delgado a la corola de las flores. Los picos son de tamaño muy variable, dependiendo del tipo de flor que se explota y, en el caso de los colibríes que poseen un pico denominado terete que es largo y del mismo diámetro en toda su extensión, el néctar es extraído ayudado por sus largas lenguas extensibles, que utilizan como popotes. La mayoría de las aves nectarívoras utiliza este sistema de extracción del néctar, incluidos los pájaros mieleros y las aves sol de Australia. Las diglosas, un grupo de aves neotropicales, utilizan el gancho que poseen en la punta del pico para cortar la flor en su base y así extraer el néctar, a estas especies se les conoce como robadores de néctar, pues la flor al morir no puede producir más. En Australia, son los loros quienes se han especializado para alimentarse de néctar, para lo cual han desarrollado una lengua con prolongaciones filamentosas en forma de cepillo que les permiten "barrer" la flor y extraer el néctar y el polen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Los picos de los colibríes están especializados para adaptarse a cierto tipo de flores. (A) Colibrí pico de espada; (B) ermitaño; (C) colibrí de Abeille y (D) colibrí pico de guadaña.

 

COMIENDO DE TODO

Algunas aves consumen alimentos extraños, como ciertos pinzones de las islas Galápagos que se alimentan de la sangre que brota al picar las plumas secundarias de algunos pájaros bobos. Sin embargo, no todas las aves están especializadas para comer un solo tipo de alimento. Los cuervos, urracas y cucús, entre otros, son aves eminentemente omnívoras pues se alimentan de frutos, semillas, insectos, pequeños vertebrados y basura; son capaces de explotar diferentes recursos, por lo que sus picos son de forma sencilla sin modificaciones especiales.

Como pudimos ver en este breve repaso, la alimentación no depende sólo del pico, sino de una actividad en conjunto de todo el cuerpo en la que participan diferentes órganos adaptados para responder a las diferentes presiones ambientales y al aprovechamiento de los recursos disponibles.

 

LA MANERA MÁS SENCILLA DE OBTENER EL ALIMENTO

Se llama forrajeo a la actividad que el ave va a desarrollar para conseguir el alimento. Cada especie tiene una dieta particular. Sin embargo, uno de los grandes problemas a resolver es decidir dónde alimentarse de manera más eficiente para asegurar su sobrevivencia y éxito reproductivo, sin dejar a un lado actividades también muy importantes como defenderse de los depredadores y proteger el territorio. Esto quiere decir que las aves deben de asegurar la optimización de la actividad de forrajeo para obtener la máxima cantidad y calidad de alimento con el menor esfuerzo posible.
Como el alimento tiene que proveer energía y materiales de construcción para las nuevas células y tejidos, la calidad y la cantidad son muy importantes. Una de las maneras de asegurar que exista alimento suficiente es tener un amplio espectro de dieta; por ejemplo, los halcones cernícalos tienen la habilidad de alimentarse de insectos cuando sus presas (mamíferos o aves) son escasas. De igual manera, las calandrias tienen la habilidad de explotar los recursos a mano: insectos, frutos o néctar cuando cada uno de ellos es abundante. La otra manera de hacerlo es especializarse en un tipo de alimento que sea lo suficientemente abundante y nutritivo para asegurar la sobrevivencia de la especie, evitando además la competencia con otras, como lo hacen los gavilanes caracoleros y las aves carroñeras.

Otro aspecto de la conducta de forrajeo guarda relación con las ventajas y desventajas de alimentarse en forma solitaria o en grupo. Casi la mitad de las aves se alimenta en grupos ya sea de su misma especie o de varias mezcladas, y principalmente de recursos que se encuentran reunidos en un lugar o en parches, como las semillas, los frutos, los insectos o los peces. Tal es el caso de las gaviotas y pelícanos que se alimentan en asociación con los delfines. Presenta varias ventajas alimentarse en grupo; los pelícanos lo hacen para ayudarse en la captura de presas difíciles. Lo más importante es, tal vez, que en grupo se incrementa la vigilancia contra los depredadores, permitiéndole a cada individuo invertir más tiempo en la alimentación. Además, en un grupo se reducen las posibilidades de ser capturado por un depredador porque existen muchos más individuos y el depredador puede confundirse ante la presencia de una gran cantidad de presas como sucede en las grandes colonias de aves marinas.

La mayoría de las aves que se alimentan solitarias suelen hacerlo de animales que son difíciles de encontrar y atrapar, o de recursos que se presentan en densidades bajas o distribuidas muy irregularmente. Este tipo de alimentación es común a la mayoría de las aves de presa y a muchas aves insectívoras como las lavanderas y los jacamares. Sin embargo, el tiempo invertido por estas aves solitarias en el forrajeo es considerablemente menor pues tienen que estar atentos a la presencia de algún enemigo. Se ha comprobado que algunas aves pueden cambiar sus hábitos de forrajeo de solitarios a en grupo cuando algún recurso se presenta en abundancia o en diferentes épocas del año. Las aves migratorias de Norteamérica son solitarias y altamente territoriales durante la época de reproducción, mientras que por lo general forrajean en grupos mixtos durante el invierno en sus terrenos de migración. Esto ha sido estudiado ampliamente en México en fechas recientes por diversos investigadores nacionales y extranjeros.

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